El coleccionismo de videojuegos es un fenómeno relativamente reciente. No es hasta finales de los años noventa cuando empiezan a aparecer los primeros perfiles que podemos identificar como tales.
Con el paso de los años, la industria del videojuego ha madurado. Nuevas generaciones, más sistemas y un catálogo en constante expansión han multiplicado las posibilidades hasta dar forma a un ecosistema enorme. Hoy, más de tres décadas después, el coleccionismo de videojuegos está tan vivo como el de la pintura, el de los sellos o el de los coches clásicos.
Pero existe una diferencia clave frente a otros tipos de coleccionismo: la irrupción del producto digital. Un cambio profundo en los hábitos de consumo, nuevas generaciones con otra relación con la propiedad y una aceptación creciente de la pérdida de algo tan básico como poseer aquello que se compra.
Este libro explora qué hay detrás del coleccionismo de videojuegos, cómo ha evolucionado y hacia dónde se dirige en un contexto donde el propio concepto de propiedad está desapareciendo.
Fecha de envío: 1 de diciembre de 2026










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